En filosofía la palabra acto tiene diversos sentidos, según cuál sea la noción que se le oponga.

Como opuesto al hecho, que no implica la intervención de la voluntad humana, el acto sí la exige necesariamente y en este sentido sólo el hombre cumple actos.

Como opuesto a potencia en la línea de la terminología aristotélicatomista, el acto es lo que se da realmente mientras la potencia es sólo una virtualidad o posibilidad, como se ve en el ejemplo clásico del árbol y la semilla. El árbol es el acto que se hallaba en potencia en la semilla. Siguiendo con este concepto, diríamos que el Ser en quien no existe nada en potencia, el Ser quien es puro acto, es Dios. El hombre en cambio es un continuo devenir, una existencia que se da en un despliegue de potencias que poco a poco se irán o no, actualizando.

El acto cuando es opuesto a estado, es visto a la manera de un salto. Un pasaje desde la posición de pasividad a una conducta activa.

El nacimiento concebido por Moreno como modelo en su metodología operativa, es un acto con los sentidos filosóficos expuestos.

En la psicología de Brentano, el acto es investigado como acto intencional y subrayado como tal. Es el acto intencional el que ofrece su determinado contenido. Esta psicología acentúa el acto de sentir, imaginar, querer, más que el contenido de esos actos, las sensaciones, las imágenes, las cosas queridas, etc.

En la teoría de los actos y las vivencias de Husserl, el acto es definido como: la dirección de la conciencia (intencional) hacia los objetos, tanto los del mundo trascendente, como los de la esfera inmanente.

Los actos son clasificados por Husserl en:

a)actos actualmente objetivantes y

b)actos potencialmente objetivantes.

Los primeros son, según este filósofo, los actos que se dirigen directamente a los objetos y los segundos son aquellos que se dirigen indirectamente a ellos.

Husserl divide a los actos que se dirigen directamente a los objetos en:

1) Ponentes o posicionales

2) Neutrales

y a los que se dirigen indirectamente en:

1) Rogativos

2) Desiderativos

3) Imperativos y

4) Volitivos

En esta clasificación fenomenológica, los actos actualmente objetivantes posicionales son aquellos que parten de la certeza de la existencia del objeto al cual se dirigen.

Estos actos igualmente objetivantes de tipo posicional son según Husserl:

Las percepciones de dirección trascendente, incluyendo con estas además sus modos de la retención o recuerdo primario y la expectativa sensible o prototensión, así como los modos posicionales de la intuición esencial y la intuición emocional (esto último enunciado en la forma de la terminología scheleriana).

Por otra parte los actos actualmente objetivantes de tipo neutral son los actos de:

a) la imaginación o actos de dirección neutral singular (ver Husserl, “Ideas I” párrafos 112 a 114 y Sartre, “Lo imaginario” 194) y

b) la significación, que es la dirección universalmente neutral a los objetos como son las proposiciones nominales, los conceptos y las proposiciones enunciativas.

La clasificación fenomenológica de los actos trabajada tan exhaustivamente por Husserl es sumamente útil, como fundamento teórico en Psicodrama moreniano, para ser aplicada al estudio fenomenológico de los actos fundantes tanto para la comprensión de los procesos de cambio en el psicodrama evolutivo como para la explicitación de los actos de transformación en los procesos de catarsis de integración (Véase catarsis de integración)

El acto en cuanto representación, según J.P. Sartre (El Ser y la Nada) es darse un objeto a la conciencia.

Se refiere así a los actos de conocimiento en el percibir, juzgar, enunciar, etc.

Sin embargo acto tiene presente el sentido de movimiento y en este caso el acto se identifica con una acción (Ver acción).

De cualquier forma, el acto siempre dice de una relación dialéctica de tránsito, ya se trate de un tránsito ideal, como en el caso del conocimiento, o de un tránsito real, como en la acción propia de la praxis.

En el caso de la representación, o sea en el caso del significante y el significado, ambos son radicalmente actos en el sentido de un develamiento gnoseológico de lo dado.


Ver Acto de comprensión y

Catarsis de integración.


Acto creativo es aquel que en circunstancias determinadas produce, en el que lo realiza y en su medio circundante, una modificación adecuada (Ver adecuación de la respuesta).

Moreno considera al pasaje de la vida intrauterina a la vida autónoma como el primer acto creativo y lo describe en sus trabajos como la primera elección espontánea entre la vida y la muerte.

El acto creativo y fundante del nacimiento inicia para cada ser humano una secuencia de actos que deberán acontecer durante el transcurso de toda la vida.

La sucesión de numerosos actos creativos conformará por existencial de un individuo en particular.

Así como el acto creativo del nacimiento humano no debe ser visto, según Moreno, como el mero hecho de ser arrojado al mundo o como un aterrador salto al vacío, sino como un pasaje que se efectúa con la ayuda del otro y en unión con los yo auxiliares naturales, todo acto creador, a partir de allí, deberá entenderse como un acto que nos une al otro, un acto de encuentro.


Es el acto mediante el cual el hombre logra el conocimiento o la concientización de su peculiar situación en la realidad, tanto si se trata de la relación consigo mismo o su relación con el otro, como de su propia posibilidad de cambio (trascendencia). Este acto consta de tres momentos coimplicantes y coexistentes: un momento intelectual o simbólico, un momento emocional o catártico propiamente dicho y un momento axiológico (Ver catarsis de integración).

En ciencias dramáticas se entiende por acto dramático a la unidad recortable de la figura escénica en movimiento, pasible de ser destacada de la totalidad del proceso de la acción dramática (Ver acción dramática).

Ejemplo: en la figura escénica de una lucha, puede recortarse el acto dramático de una estocada.

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