Etapa del Comentario. (Ver Comentario).

Término acuñada por M.Heidegger (Ser y Tiempo) y utilizado a partir de allí en filosofía existencial para designar el sentimiento de “ser arrojado al mundo”. Con este enunciado Heidegger quiso significar mucho más que angustia o ansiedad tal como quisieron traducir determinados ensayistas posteriores. El vocablo originalmente fue usado para designar al sentimiento preciso que aparece en el hombre sólo cuando este es capaz de enfrentarse a la propia Nada. Se trata por lo tanto de la suma total de temores indefinidos que abarcan tanto la enajenación como el aislamiento, el detenimiento, la desaparición y la muerte. A partir del pasaje del Angst del halo inactual al halo actual de la conciencia y sólo cuando este temple de ánimo es aceptado como sentimiento propio por el individuo, éste puede llegar a ser capaz de enfrentarse a su nadidad y comenzar recién a partir de allí el camino que lo llevará a ir asumiendo la responsabilidad necesaria como para transformar la posición de enajenación y de aislamiento y poder de ese modo encarar el sentido profundo de la propia existencia. Este proceso incluye además la aceptación de la propia condición de finitud. El pensamiento antropológico de Moreno reconoce la influencia de la filosofía existencial de su época. Kierkegaard fue, entre otros, uno de los filósofos que marcó, con profundas huellas, la visión del creador del Psicodrama. A pesar de que Moreno discrepa frecuentemente en sus escritos con estas corrientes de pensamiento, su antropología puede ser leída finalmente como una visión existencial inscripta en un esforzado intento postromántico, preñado a pesar suyo de romanticismo y que quiere por lo tanto superar, por todos los medios, la contrafigura de este mismo romanticismo: es escepticismo de la época. Es por éste motivo por lo que Moreno discute tanto con el pensamiento escéptico en el que finalmente desembocan, entre otros, tanto Kierkegaard, como Heidegger y Sartre. Abbagnano designó conceptualmente a esta actitud filosófica en la categoría de un existencialismo negativo. La actitud antropológica de Moreno en cambio, estaría mas bien inscripta en la vertiente de pensamiento que Abbagnano denominó como Existencialismo positivo (Ver existencialismo). De este modo podemos comprender por que el concepto de angustia aparece en Moreno trabajado en el sentido de un temple que aflora como sentimiento en el ser humano sólo cuando en éste la espontaneidad y la creatividad no han podido lograr su efecto en el despliegue del proyecto de existencia de ese individuo en particular. Dicho, de otro modo, cuando estas funciones no se han logrado actualizar adecuadamente. Como vemos esta concepción de la angustia claramente otorga a la misma el carácter de un síntoma de irrealización humana y esto es precisamente lo que define la indiscutible posición existencial de Moreno. Por lo antedicho es interesante comparar analógicamente el concepto de Angst, enunciado por Heidegger tal como lo hemos dicho con el concepto de hambre de transformación (Ver hambre de acto infantil) es, según Moreno, aquella ansiedad básica que promueve en el ser humano los aspectos del ser y los modos de vincularse que le empujan en pos de su propia posibilidad de cambio, en el despliegue de su propio proyecto de existencia.

Es función de la espontaneidad, su motor o tensión. Es la función que impulsa al recién nacido, emergido de un universo cerrado, finito, contactante, tal como era el medio de la matriz materna, a efectuar el primer acto respiratorio en el nuevo universo abierto, a emitir los primeros sonidos que alertan de su hambre a su yo auxiliar natural, a succionar para ingerir el alimento, etc.

Durante el primer universo infantil (matriz de identidad) este impulso presenta características muy peculiares (Ver hambre de actos infantil). En el individuo adulto y maduro el hambre de actos infantil queda reducida a un residuo básico. Ya no presenta las características infantiles, pero continuará siendo el impulso de la espontaneidad adulta. A esta forma adulta de la ansiedad básica, Moreno la denominó hambre de transformación (Ver hambre de transformación). Cuando la espontaneidad disminuye o desaparece, la ansiedad básica aflora, fuera de su sitio, como ansiedad existencial o compulsivamente tomando las características de ansiedad neurótica (Ver ansiedad neurótica) o apareciendo bajo las formas de otros síntomas.


Las formas genuinas de la ansiedad, aparecen en un individuo cuando el hambre de transformación (Ver hambre de transformación) no es canalizado en el despliegue del proyecto de una existencia determinada. la libertad es la fuente de la creatividad, dice Moreno. Cuando el hambre de transformación no se canaliza en este sentido y la espontaneidad disminuye cortándose la creatividad, la ansiedad básica saldrá de sus carriles para aflorar genuinamente como ansiedad existencial. En este sentido la ansiedad existencial es un sentimiento auténtico que señala la coartación del proyecto existencial de un individuo determinado. Las formas genuinas de esta ansiedad existencial son:

1) la ansiedad de finitud o conciencia de tener que morir sin haber podido desplegar el propio proyecto de existencia profundo.

2) la ansiedad de haberse tonado culpable; es la experiencia existencial de sentirse culpable, de algún determinado acto u omisión, concreto y definido, que expresa la enajenación general de la existencia. Se trata del sentimiento genuino de culpa ante algún acto u omisión sobre los que le es imposible negar la propia responsabilidad a pesar del elemento de destino que siempre se halla incluido en ellos.

3) la ansiedad de vacío es la resultante de una falta de significado de la propia vida. Cuando la propia existencia carece de significado, la ansiedad básica se torna en sentimiento de vacío.

Las ansiedades existenciales aparecen cuando mengua la espontaneidad. Si la respuesta a una situación presente es adecuada, la ansiedad disminuye o desaparece. Cuando la ansiedad básica de transformación humana coartada no logra trocarse en estas formas genuinas de ansiedad existencial que funcionan como alarma, derivarán entonces en ansiedades neuróticas (Ver ansiedad neurótica) o en síntomas.


Cuando un individuo se halla lanzado a un inadecuado despliegue de su tendencia de transformación hacia su propia trascendencia y además niega o reprime los sentimientos auténticos de la ansiedad existencial (Ver ansiedad existencial) que tiende a señalar estos cercenamientos, tarde o temprano canalizará esa ansiedad básica de transformación (Ver ansiedad básica) compulsivamente, fuera de su sitio y esta tomará entonces las formas de la ansiedad neurótica.

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