Es el lugar y el momento enmarcado por el contexto grupal en el que ocurren las interacciones entre los diferentes componentes del grupo. Con ellas se ponen en juego determinados roles sociales y sus complementarios. Los deuteragonismos y antagonismos efectuados por los integrantes del grupo en el nivel de miembros de una misma micro sociedad reunida para tal fin, coimplican además siempre la puesta en marcha de otros roles tales como los psicosomáticos y los familiares que conforman e integran, en cada uno de los participantes, el sustrato o cañamazo básico de cada rol social.

Por tal motivo cada acción que, en lo manifiesto acontece a nivel social está impregnada aquí y ahora además de otros roles referidos a otros acontecimientos que impregnan fantasmalmente el aquí y ahora grupal, por imperio de los fenómenos de transferencia. El trabajo con esas escenas o figuras dramáticas que denominamos “Escenas nucleares conflictivas”, que puede efectuarse en el aquí y ahora de la representación dramática sobre el escenario, permite efectuar el proceso de constante reestructuración perceptiva en el aquí y ahora grupal.


(Ver Escenario)

Para algunos autores atemperación es sinónimo de Caldeamiento (Ver), para otros se utiliza este término con el sentido de amainar lo hipercaldeado; disminuir el voltaje del rol, para poder investigarlo dramáticamente de manera más precisa, con beneficio operativo.

Técnica psicodramática que ofrece al protagonista la posibilidad de trasponer escénicamente los límites del tiempo. Por ejemplo: desde una escena del pasado se lo insta a hablar a un auditorio de otra época, puesto en el presente o en el futuro; desde una escena que explora el presente o el pasado inmediato se le insta a hablar con personajes deuteragónicos o antagónicos del pasado remoto.

Esta técnica es muy útil en Psicodrama en determinados momentos del programa psicodramático, en especial cuando se está trabajando en el intento de modificación de un mito personal recién aflorando en una escena nuclear conflictiva (Ver escena nuclear conflictiva) del protagonista, apuntando para esto a las diferentes vertientes de la catarsis de integración (Ver catarsis de integración).


El átomo cultural originario pertenece a la matriz familiar (Ver matriz familiar). Lo denominamos originario porque a partir de él quedan inscriptas las pautas de conducta de la personalidad individual y es allí donde se estructuran los roles originarios: hijomadrepadre.

Estos roles se desarrollan a partir de dos elementos insustituibles: las actitudes básicas adquiridas durante el desarrollo del átomo cultural primigenio (Ver átomo cultural primigenio) y la estructura del átomo social real (Ver átomo social real) formado por la familia, en especial padre y madre.

El concepto de zona, vínculo físico en la matriz de identidad se traslada a las relaciones y vínculos afectivos en la matriz familiar. Las actitudes básicas adquiridas en la matriz de identidad permitirán la correcta asunción de nuevos roles a desarrollarse en la matriz familiar continente.

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