En los escritos de Moreno podemos hallar las descripciones que este autor hace de su modo de concebir el proceso evolutivo humano y de qué manera esta visión antropológica está integrada en un pensamiento más abrogativo y totalizador. Así como el hombre antes de nacer se cobija y es cobijado en el vínculo de la matriz materna, a partir de su nacimiento deberá atravesar para completar el proceso constitutivo de su propia identidad singular universos diferentes. Moreno denominó matriz de identidad, matriz familiar y matriz social (Ver respectivamente) a estos otros universos que esperan a cada hombre. Sin embargo de ninguna manera debemos pensar que Moreno entendiera a esta serie de universos sólo como jalones que se van eslabonando escuderilmente a partir de la concepción sino como universos que imbricándose para formar un todo brindarán la rica red complementaria que permitirá la inserción del individuo en el mundo por medio de la constante vinculación y encuentro. Las matrices de identidad, familiar y social no se sucederán en el tiempo sino que completarán y continuamente irán formando parte de la totalidad del individuo. Si analizamos bien a fondo los escritos de Moreno advertiremos que su concepción del acto de nacimiento, como acto creador buscado activamente por el niño y para el cual se preparó activamente durante nueve meses, es el modelo arquetípico para su sistema de pensamiento. La muerte es vista por el creador del Psicodrama con el sentido de un renacimiento, una novedosa transformación, no un acto final sino un nuevo salto a otra matriz, algo así como el último acto biológico vital en que se hace desembocar al ser para integrarlo otra vez en aquella matriz cósmica en la que “illo tempore”, tanto al principio como al final de los tiempos, Moreno cree se ha dado, se está dando y se dará el Encuentro. Es más, en cada acto humano, en cada vínculo y en cada instante coexisten y se coimplican todas las matrices; la cósmica la biológico genética la materna la de identidad la familiar y la social poderosamente imbricadas entre sí. Lo expuesto es a grandes rasgos la cosmovisión moreniana. Podemos sentirnos atraídos hacia ella, podemos rechazarla o puede dejarnos indiferentes, pero de este modo el padre del psicodrama articuló el sentido de todo su trabajo y de toda su preocupación para comprender y favorecer lo que él llamó el hambre de transformación humana (Ver hambre de transformación). A partir de esta cosmovisión, Moreno organizó coherentemente su propia vida y su propia muerte. En esta visión del mundo, Moreno ubica el Encuentro al principio y al final de los tiempos. El desarrollo de un ser humano individual es para él nada más que una parte infinitesimal de una Gran Evolución en Curso. Todas las formas individuales de esta evolución pasarán a partir de cada concepción que les da origen singular por la matriz materna, la matriz de identidad y la matriz social. Estas matrices se le ofrecerán como vínculos para darle la posibilidad de la propia individualización existencial. Pero precisamente mediante el acto de la muerte podrá operarse el reintegro de cada uno de esos seres individuales a la totalidad cósmica del gran proyecto totalizador en curso. Al principio y al final, está el Encuentro, sostiene Moreno. Cuanto más haya logrado cada ser en su proceso de individualidad, más profundo será para él el encuentro totalizador. El psicodrama es pensado por Moreno como una vía de conocimiento y superación. Propuesto también en este sentido, con toda coherencia, a partir de una cosmovisión esencialmente religiosa que le ha regido durante toda su vida y se trasunta en toda su obra.


Es la disponibilidad del ser humano para el acto creador, considerando como tal a todo acto que produzca una transformación integrativa, en el sentido del crecimiento y la maduración, en quien lo realice así como en el medio que lo rodee. El tema de la creatividad es fundamental en la teoría del psicodrama. Ya desde sus primeros trabajos Moreno relacionó íntimamente el concepto de libertad (Ver) y el de espontaneidad (Ver), con el de creatividad. Los consideró funciones de un mismo proceso, el de la Gran creación en curso. Tanto la belleza, como la verdad y la armonía pueden verse como aspectos de ese universal arquetípico hacia el que tiende, o se aleja, el proceso creativo. Por esto la belleza, la verdad y la armonía constituyen algunas de las unidades de esta multiplicidad universal. Si entendemos al arte como a un proceso, podemos considerarlo una constante búsqueda de ese universal del que tales valores forman parte. Ahora bien, toda creatividad, cualquiera sea el campo en el que se despliega, buscará con un particular enfoque de la realidad, determinados aspectos de estos valores para iluminarlos y resaltarlos. Según sea el campo en el que va a ser desplegada, cambiará el modo de operar de la creatividad. Será diferente el modo de operar de la creatividad científica, o de la creatividad lingüística, si se las compara con el modo de enfocar la realidad propia de la creatividad artística. La ciencia y el lenguaje afectan procesos de abstracción de la realidad, por esto, tanto el concepto científico como la palabra, resultarán siempre, como productos de tales procesos, abreviaturas de la realidad. La creatividad artística en cambio se distingue por buscar efectos de intensificación de esta realidad. El arte es una tarea de constante concreción y sus concreciones son las que van plasmando la producción artística. La creatividad psicodramática a su vez, combina y sintetiza estos dos modos antes descriptos de enfoque de la realidad, opera sobre ella tanto por efectos de intensificación como mediante procesos de abstracción. La producción de la creatividad psicodramática tiende específicamente a plasmar en el individuo nuevos modos de ser, de jugar roles y de vincularse. Creatividad es, para el padre del Psicodrama, la posibilidad constante que permite al hombre la producción de tesoros culturales (véase conservas culturales) al mismo tiempo que le brinda a cada ser humano un continuo enriquecimiento de sí mismo y de sus relaciones. El hombre adviene al mundo, según Moreno, con un caudal de creatividad y espontaneidad que le habilita para enfrentar su primer cambio fundamental, el nacimiento, a partir del cual vivirá en un equilibrio constante entre sí mismo, con sus necesidades, deseos, etc. y el mundo circundante. El ejercicio permanente de su creatividad (o sea su capacidad de modificar o modificarse) mantendrá este equilibrio. En una dramatización se denomina creatividad a la forma más desarrollada de la espontaneidad en el desempeño de un rol y en este sentido se la considera una cualidad de la acción dramática. (Ver espontaneidad). En diferentes campos de la ciencia del hombre a partir de Moreno, se sigue reflexionando sobre el tema creatividad, y si bien son muchos los aportes efectuados desde todos estos campos, lo que hemos trabajado los psicodramatistas desde diferentes líneas, merecen ser tenidos en cuenta. Además de los autores que firman este diccionario, Fidel Maccio en nuestro medio se ha especializado en esta veta, otro autor, C. Martínez Bouquet en su Teoría de la Escena con respecto a la creatividad propone diferenciar tres significados diferentes, (por lo menos tres) a saber: a) La condición que en un artista hace que éste produzca obras maestras, u otra clase de productos geniales quienes no son artistas. b) La condición de un artista, o no artista, que lo capacita para producir una obra, objeto, etc., personal y auténtico. c) La capacidad expresiva de un individuo. Más adelante este mismo autor, del que transcribimos textualmente, sostiene que “la creación de una obra pasa por dos momentos, que pueden ser simultáneos: la producción… a partir de la vida del autor de una “melodía latente” y… la aparición de esa “melodía” en lo manifiesto como forma artística u otra producción “discursiva”: la plasmación de la obra”. Dice Martínez Bouquet en el mismo trabajo: “La creatividad es la capacidad de originar formas… desde zonas elevadas del ser… a niveles formales más próximos a lo manifiesto.


Es necesario diferenciar el concepto de crisis del concepto de conflicto. Crisis, en sentido griego original, significa: encrucijada ante la cual es necesario elegir (tomar alguna decisión, ineludiblemente. Porque incluso cuando se piensa no tomar ninguna, se está eligiendo no elegir). Toda crisis implica siempre, para el hombre, por lo menos una unidad de opuestos que se ofrecen, y a veces, hasta pueden darse más de una oposición; pero siempre lo obligarán a tomar algún partido por esto o por aquello. Lo que no siempre se da, en la crisis, es el conflicto. Para que una crisis, devenga o se transforme en conflicto es necesario que alguno de los polos de la oposición se hostilice con respecto al otro. En su elección, entre esto o aquello, el hombre mostrará su fuerza y su fragilidad (un ejemplo de unidad de opuestos) y muchas veces, en su fragilidad, encontrará precisamente su verdadera victoria. En una discusión (por ejemplo), al saber perder ante un argumento persuasivo del otro, habrá aceptado la fragilidad de su anterior opinión, pero en ese mismo momento habrá ganado, tanto en modestia como en aprendizaje. He aquí el ejemplo de una crisis. Si, en cambio, la discusión se torna un diálogo de sordos y el perderla se transforma en cosa de imbécil, y el ganar en cosa de tozudez, o el evadirla en cobardía, he aquí que la unidad de opuestos ya se ha vuelto conflicto. Para que una crisis vincular se torne en conflicto, cada polo o cada rol debe tornarse en contra del otro y ese estar en contra implica siempre desvalorización hostil de lo uno con respecto a lo otro y viceversa (Ver conflicto dramático y conflicto nodal latente).


Es el motivo (o móvil común) que lleva a los integrantes de un grupo en el mismo impulso espontáneo, hacia un fin determinado. (Por ejemplo búsqueda de un techo, de alimentos, de amor, la necesidad de un compañero, etc.). Para que una investigación sociométrica tenga validez, debe incorporarse a las preguntas del test sociométrico, el criterio. La pregunta ¿a quiénes prefiere Ud. en este grupo?, no tiene validez sociométrica si falta el criterio. Las preguntas, ¿a quiénes prefiere Ud. de este grupo?: para trabajar, para estudiar, para pasear, etc. son distintos criterios que van a disparar distintas estructuras sociométricas, según el criterio mismo del grupo. El criterio debe estar además verdaderamente ligado al objetivo de la búsqueda. Por ejemplo la investigación sobre las preferencias que tienen los alumnos de un grado respecto de sus compañeros tiene validez si el grupo tiene la convicción de que una vez descubierta la matriz sociométrica del grupo, se va a hacer coincidir con ella la organización externa. Por ejemplo si tienen la convicción de que, una vez descubiertas las preferencias respecto a los compañeros de banco, se va a modificar la distribución de los alumnos en el aula de acuerdo con ellas. El criterio debe tener dos objetivos básicos: uno diagnóstico y el otro de modificación estructural; los dos saben cumplirse.


Configuración sociométrica que aparece en el sociograma, en el que se patentiza una cadena cerrada de cuatro integrantes, elegidos por mutualidades telinas.

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