Este término. acuñado por Sergio Perazzo, se refiere a las diversas formas por las cuales se evidencia la transferencia, ya sea a través del discurso, a través de una postura corporal, de un movimiento, de un mecanismo de defensa o de un síntoma, tanto en las etapas de caldeamiento (específico o inespecífico), cuanto en la de la dramatización. El reconocimiento de estos equivalentes permite enlazarlos como los eslabones de una cadena que siguen el curso de la transferencia desde la etapa de caldeamiento inespecífico, o de la primera escena de dramatización, o cualquier escena intermedia, hasta la escena en que se da la acción reparatoria (ver acción reparatoria).


Estructura esencial de la dramatización.

Fue estudiada desde la antigüedad, por diversos autores, para encarar y comprender el fenómeno teatral y su quehacer. En este arte se las reconoce como partes del acto, de una obra dramática.

Toda obra teatral, según la disciplina dramática (Véase dramática) se subdivide en actos y estos, a su vez, en unidades escénicas (Ver escenas). Estas últimas se distinguen teniendo en cuenta determinadas unidades de interacción entre los mismos personajes (Ver acción dramática y acto dramático).

Desde Moreno la escena adquirió nuevas dimensiones y novedosas posibilidades de utilización en las ciencias del hombre (la psicoterapia, la socioterapia, la dramática institucional, el entrenamiento de roles, etc.). Por esto, muchos autores se han abocado a su estudio (Ver escena temida, escena nuclear conflictiva, multiplicación de escenas, escena faltante) desde referentes epistemológicos convergentes.

Del mismo modo como Moreno, a partir de la escena y las interacciones que se desarrollan en ella, comenzó a desarrollar su Teoría de los roles, en nuestro medio varios autores la hicieron objeto de estudio. Carlos María Martínez Bouquet, de especial manera, partió de ella para definir su línea de reflexión personal, sumamente rica para el quehacer psicodramático, que distingue su escuela y se denomina, precisamente: Teoría de la Escena (Ver).

Este autor, en sus trabajos define la escena como “el producto esencial de la dramatización y del acto dramático”.

Desde el punto de vista de su “Teoría de la Escena”, pueden describirse dos estructuras escénicas articuladas profundamente entre sí, pero claramente diferenciales, tanto teórica como instrumentalmente; esto último a través de la aplicación del método descripto en el llamado “Proceso de la Escena” (Ver).

Podemos, pues, describir:

I) la escena tal como aparece, es decir en un nivel manifiesto, preñado de elipsis y de ocultamientos, homologada al nivel discursivo de las asociaciones del paciente en psicoterapias psicoanalíticas. Se la llama: Escena Manifiesta o Dramatización propiamente dicha. Queda claro que puede ser espontánea o provocada, dentro o fuera del ámbito terapéutico.

II) asociada a la primera, el autor describe otra escena; fundante de la anterior, detrás de la cual se oculta y a través de la cual se expresa, que denomina Escena Latente o Escena Imaginaria. Esta es una estructura descriptible en el Nivel Imaginario (Véase “Metabolismo de los Significados”) que consta, según Martínez Bouquet de un determinado número de Personajes Imaginarios, entre los cuales se establece un complejo sistema de comunicaciones de ida y vuelta consistentes en: afectos, impulsos, deseos, etc., que constituyen la denominada: Tensión Dramática (Ver “Personajes Imaginarios).


Término definido en nuestro medio por la escuela argentina de Psicodrama Psicoanalítico (Eduardo Pavlovsky, Hernán Kesselman, Luis Fryd Lewky se refiere a la escena que se encuentra al trabajar con las “escenas temidas” (Ver) en los grupos de investigación. Cuando se comienza la búsqueda partiendo de lo temido van emergiendo en el protagonista, aspectos históricos de su vida familiar. A estas estructuras se puede llegar también a través de asociaciones, soliloquios, ejercicios de introspección.


Concepto de Enrique E. Rodríguez Tosto quien textualmente dice que: “Junto a cada escena que ocurrió, hubo una gran zona de escenas posibles que por algún motivo no sucedieron”.

“Muchas de las cuales, quizás afortunadamente, no fueron jugadas, pero dentro de estas zonas hay otras más pequeñas, compuestas por escenas que, al no haber ocurrido, crean una dificultad, una limitación, una falta de repertorio en la vida de esa persona; que muy lejos de ayudarlo en algo, lo empobrecen, le quitan plasticidad y capacidad para crear y jugar”. Estas escenas son las escenas faltantes.


La escena nuclear conflictiva es la figura dramática que se traduce en el trabajo cada vez que (siguiendo el hilo conductor de un rol inadecuado, o irresuelto, del protagonista, durante el desarrollo de un programa psicodramático) se patentiza (en el escenario) un momento, un espacio y una acción que configuran una escena interpelaciones, que es el correlato de la situación originaria en la que emergió y se estampó (por primera vez) de tal manera el rol, que se está investigando dramáticamente.

La escena nuclear conflictiva representa, el mito íntimo del protagonista, vivenciado por él en el sentido de una escena traumática, ubicada en su pasado biográfico.

En aquel momento de la escena traumática una o varias, unidades de opuestos dramáticos, permanecieron en conflicto, sin posibilidad de resolución; porque tanto los yoauxiliares naturales como el protagonista, fallaron en el interjuego vincular. A partir de aquel momento y mediante actos de represión o negación, un rol determinado queda estampado, en uno de los polos, como una conducta reactiva, o frenada.

Es en el escenario donde se hacen conscientes estos conflictos y se busca su reestructuración, para volver finalmente, a la primera escena de la cual partió la investigación dramática.

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