Término definido por la escuela argentina de Psicodrama psicoanalítico. Cuando en los trabajos efectuados sobre la escena temida (Ver) se llega a la escena consonante (Ver) en vez de profundizar estas imágenes, en el sentido del “psicoanálisis individual” que las toma como escenas o recuerdos encubridores; se promueve que cada integrante del grupo tome determinadas subestructuras de la misma para jugar con ellas con toda la intensidad y la creatividad posible. Mediante estas resonancias, se van formando nuevas imágenes o escenas mutuarias que se denominan precisamente Escenas resonantes. Éstas le permiten a cada integrante del grupo disparar el proceso elaborativo profundo para la reestructuración a partir de sus propias escenas temidas.


Término definido en nuestro medio por la escuela argentina de Psicodrama psicoanalítico. Se denomina con este enunciado a la nueva escena que vuelve a actuar el protagonista una vez que los otros integrantes del grupo jugaron sus propias escenas a partir de determinadas porciones de la escena temida (Ver). En este momento del proceso grupal el protagonista la vuelve a revivir, la juega nuevamente frente a sus compañeros.

Lo que había comenzado siendo una escena temida, mediante estas secuencias dramáticas se va inscribiendo en el mismo protagonista y en todos los integrantes del grupo participante de manera distinta con mayor riqueza, ganando originalidad y creatividad en estas amplificaciones.


Es el espacio real y/o virtual donde se representa el drama y la escena presente en la interioridad del protagonista.

Toda persona lleva dentro de sí mismo un “escenario imaginario” en el que transcurren y se registran los actos de su vida.

El escenario psicodramático permite recrear estos actos mediante el desempeño de los roles propios y complementarios en el “como si” dramático, contextuando y enriqueciendo lo imaginario con la tercera dimensión del espacio y la cuarta, la del tiempo convenido convencionalmente. De allí su importancia como uno de los cinco instrumentos del psicodrama, al que algunos autores también denominan “área del como sí”.

El concepto psicodramático de “escenario” difiere de lo que puede implicar una mera tarima.

Este espacio, aún cuando lo que allí se desarrolla en lo manifiesto es un suceso de la cotidianeidad del protagonista, siempre enmarca lo que va surgiendo de una manera característica, al modo de la “hipócrisis” (la ley dramática de la simulación o ficción). Lo que sucede en es escenario siempre acontece “como sí” fuera la realidad y ahora es representado dramáticamente.

En esta área se desarrollan las interacciones de todos los roles que están en juego en cada escena, es decir, el abanico de roles del protagonista pertenecientes a su átomo cultural (Ver átomo cultural) y sus complementarios, entendiendo que estos roles aparecerán en escena con las características que posean en el átomo social perceptual (Ver átomo social perceptual) del protagonista excepto en los casos del sociodrama donde los roles serán jugados por quienes los desempeñan en la vida real.

Cuanto más se aproximen los roles actuados que son siempre repetición de lo percibido e imaginado a la realidad que los originó, mayor será el nivel tele (Ver tele) de comunicación que se establecerá en el escenario, en el caso contrario el nivel transferencia predominará y sobre éste es el que ejercerá su acción terapéutica lo dramatizado. Es evidente entonces la importancia de la contestación espaciotemporal que brinda el escenario como reaseguro frente a la necesidad constante de clarificación de la brecha entre fantasía y realidad.

Es escenario se instituye así como en locus nascendi, locus que garantiza el anclaje para el lanzamiento del protagonista a su universo sincretismo (locura) resolviendo el temor a la imposibilidad del retorno a su identidad, en la que puede contar con su yo observador (véase yo observador).

El escenario cumple así las funciones de: a) marco espacial: por ser el área connotado por convención como espacio del “como si”, en la que se permiten la pasterización y clarificación del nivel de comunicación en que se juega cada rol, ofreciéndosele al protagonista la seguridad de que en tal espacio, el compromiso se da siempre y solamente desde el rol, facilitándose de este modo la investigación de la totalidad de un aspecto del individuo, incluyendo lo desconocido del mismo.

b) marco temporal: esta función completa al escenario como un ámbito muy especial en el que el despliegue en abanico de todos los roles que juega cada protagonista, puede darse simultáneamente en el “aquí y ahora” dramático y en el tiempo histórico del paciente (su presente, pasado y futuro biográfico). Esta delimitación temporal conjuntamente con la espacial ofrecen una seguridad operativa. Garantizan la posibilidad del retorno resolutivo al tiempo del contrato psicodramático (Ver contrato psicodramático) esto es, el tiempo de la escena que haya funcionado como punto de partida en cada investigación.

c) marco afectivo: a medida que va ocurriendo la secuencia de interacciones, el despliegue de los afectos del protagonista que irrumpen en el escenario van conformando un clima en evolución que templará tanto al protagonista como a la audiencia (Ver audiencia). De este modo la audiencia funciona como caja de resonancia de afectos que se movilizan a partir de lo que está aconteciendo en el marco afectivo del escenario.


Término definido en nuestro medio por la escuela de Psicodrama psicoanalítico. Se le considera vía regia para las exploraciones de las escenas familiares irresueltas que puedan perturbar la tarea de un coordinador.

Toda situación temida en la coordinación (por ejemplo: el temor al juicio, a la impotencia, el sentirse rechazado, o las vivencias de culpa, etc…) pueden ser llevadas a la escena para representarlas y trabajarlas psicodramáticamente. Para ello se conforman grupos de coordinadores reunidos para tal fin. De no proceder de este modo las situaciones temidas hacen vibrar por demás e incluso bloquean al coordinador, perturbando o imposibilitando su desarrollo instrumental en el rol. Solo es posible desengancharse de tales dificultades, cuando se aclaran las propias escenas personales que siempre subyacen en uno mismo y que permanentemente se reactualizan ante las situaciones grupales que plantea toda coordinación.

Estos grupos de investigación, formados mediante la reunión periódica de varios coordinadores, permiten trabajar con estos miedos profesionales, esclarecerlos; desentrañando sus mecanismos defensivos, para lograr conciencia de ellos y otorgar una mayor riqueza personal y profesional en los investigadores, además de un crecimiento instrumental y una mejor psicohigiene de sus roles.

(Ver: escena traumática, situación biográfica, escena nuclear conflictiva, conflicto nodal latente y Rol resistido).


Es un conjunto de interacciones, afectos y valores, reunidos estructuralmente en una unidad de opuestos conflictivos.

Se halla registrada en la memoria inconsciente del individuo, de manera más o menos latente y puede ser reactualizada en determinados y específicos momentos de atemperación vital. Cuando esto ocurre puede ser evocada figurativamente.

Generalmente aparece de manera parcial y ubicada mágica, mítica e ideológicamente, en cualquiera de los tiempos del pasado biográfico o prebiográfico del protagonista.

Las escenas traumáticas registradas en la memoria subconsciente de un individuo, como en todo registro, se hallan Interrelacionadas entre sí, posnémicamente. Por esto mismo, toda emergencia traumática es siempre parcial y focal.

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