Se denomina de esta manera los roles (los contraroles y los roles complementarios) que surgen en el escenario psicodramático y que enriquecen (implícita y explícitamente) mediante fantasmática que se despliega en este contexto.

Explorar psicodramáticamente cualquier rol, como punto de partida, es permitir que a partir de ese rol afloren todos los otros roles, que lo integran y lo sustentan (Ver Rol social).


Desde la lectura evolutiva de la “Teoría de los Roles”, se denomina de este modo las conductas que están relacionadas con funciones fisiológicas (por ejemplo: rol contactador, rol respiratorio, rol ingeridor, rol fonador), cuando los leemos desde esta óptica evolutiva estos roles surgen de la vincularidad de la matriz de identidad y relacionan al individuo con el medio. Su finalidad última es la diferenciación del individuo ya que, mediante ellos, comienza al principio de la tarea de delimitación de la relación fusional con el entorno. Los roles Psicosomáticos son además las conductas básicas que van a sustentar los otros roles que surgen con posterioridad, en el proceso evolutivo ontogenético de cada individuo. Por ejemplo: sobre el rol contactador se van a estructurar los roles sociales; sobre el rol respiratorio se irá articulando el rol fonador, el rol del llanto, el de sonrisa y más adelante el rol orador y el del cantante. Esto quiere decir que, las conductas humanas comienzan a instituirse en actos fundantes, en la matriz de identidad y completan luego su desarrollo en las matrices subsiguientes. Como se ve entonces la mirada evolutiva no agota el tema porque, si cambiamos de punto de observación y lo centramos en las interacciones humanas en el mundo de lo social, describiremos siempre los roles psicosomáticos pivoteando, como base de sustentación conductual. Podremos hallar su presencia en el soporte de cualquier comportamiento que nos sea dado observar y precisamente desde tal profundidad raigal (propia de lo somático) pueden gritar su dramática, siempre palpitante, manifestando sus claves y sus síntomas.

Es por esto que muchas veces a partir de la técnica de la “concreción de un síntoma” en el escenario de psicodrama, podemos llegar a la profundidad de una “escena de parto”; por ejemplo en la que predomine la dramática del rol respirador y del rol contactador (con sus complementarios), cuando aparentemente en la exploración del arranque, habíamos partido de una primer escena manifiesta de tipo social, donde la anécdota pareciera por ejemplo, ser un problema de tartamudez frente a la autoridad de un jefe o de padre.


Se denomina de este modo, en Entrenamiento de Roles (Ver “juegos del rol”) a cualquier conducta que, al intentar estructurarle, asumirle o jugarle, se la descubre metodológicamente, francamente dificultada por el miedo, o, aún más, frenada totalmente por el pánico. Tales diagnósticos demuestran anclajes profundos que exceden las posibilidades del procedimiento jugado (juegos del rol) ya que el contrato específico de todo entrenamiento es el de trabajar para superar el temor de lo desconocido (Ver “rol temido”) y afianzarse en los nuevos roles.

El diagnóstico de un rol resistido debe ser respetado para cerrar tal investigación allí, dentro del procedimiento de “juegos del rol”. Si se quiere intentar trabajar sobre tales anclajes, hay que recurrir a otros contratos y otros procedimientos, como por ejemplo el sociodrama y el psicodrama.


Son aquellos roles que, al emerger de su potencialidad, se manifiestan en su actualización apenas, como esbozos o meras tendencias, sin la total adecuación, necesarias para la situación en la que deben jugarse.

Son roles que comienzan a asumirse claramente, pero todavía no muestran en el libre juego de los mismos, la plenitud de las características de su potencial espontaneidad. Para desarrollarlos armónicamente, será necesario mayor entrenamiento. Esto podrá darlo la vida o la creación de un espacio metodológico, como el que propone el entrenamiento de roles (Ver Juegos del rol).


Son los roles que todos jugamos cotidianamente en el contexto social.

Cada uno de estos roles deja entrever, detrás de su manifestación, la compleja trama de los roles básicos en los que se sostiene (los familiares, los originarios, los fundantes, y los psicodramáticos).

Detrás de cada rol padre o sus derivados (profesor, terapeuta, médico, consultor, padrino) jugados en la vincularidad social encontramos al padre y al hijo de la vincularidad familiar así como los de la vincularidad originaria y aún más, en su trasfondo corporal, podemos vislumbrar el rol contactador (continente y contenido) así como el rol nutricio y el ingeridor de la matriz de identidad que siempre se mueve en la profundidad.

Solo es necesario saber que están allí para poder explorarlos si hace falta.

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