Cada vez que un protagonista psicodramático elige espontáneamente su yo auxiliar, entre los compañeros de grupo, puede observarse, para quien sabe leerlo la evidente captación télica del otro, quien siempre es elegido como complementario dramático desde lo profundo. Estas elecciones tan especiales, leídas en la constelación afectiva del grupo psicodramático permiten descubrir el delicado encaje de lo que subyace: la alquimia de los contenidos míticos y fantasmales que siempre sustentan tales elecciones.

El rol jugado por un yoauxiliar elegido siempre encaja justo, a pesar de que en muchas ocasiones el mismo elegido no lo sabía.

La escena nuclear del protagonista siempre remite a las escenas profundas de sus deuteragonistas y de sus antagonistas.

La Antropología Vincular investiga, con técnicas muy especiales estos encajes no solo en el escenario dramático sino también en el laboratorio y en los laberintos de la vida.


En Psicodrama se denominan de este modo a los roles detectados en los compañeros de grupo, para jugar con ellos los deuterogonismos y los antagonismos de cualquier escena.

En el clivaje de lo consciente y lo inconsciente operan siempre, de manera conjunta, cuatro funciones: el pensar, el percibir, el sentir y el intuir; las dos primeras funciones operan prevalentemente en el nivel conciente, las dos segundas (y especialmente la intuición) son las que bucean en la profundidad inconsciente.

La función del sentir, por ejemplo, trabaja en “el darse cuenta” de un afecto o pasión oscura, técnicamente denominada “emoción protopática”, permitiendo el parto a la conciencia de este afecto oscuro, que de este modo se transforma en un “sentimiento” clásicamente denominado “epicrítico”.

Mediante “la función del sentir” podemos darnos cuenta de alguna ira, miedo, culpa, o angustia inconsciente, que, a veces, solo se manifiestan por síntomas.

La función del sentir nos da conciencia de ellas. Pero como acabamos de ver, en estos ejemplos, el sentir es inconcebible sin la alquimia del pensar, del intuir y del percibir.

Las escenas con sus interjuego de roles son en realidad los elementos que nos permiten operar con todas estas funciones.

Un contrarol percibido por el protagonista es un camino de observación que nos permite entrever, si lo investigamos, la interacción de todas las otras funciones (Ver rol intuido), así como nos permite también entrever la fantasmática íntima del mismo protagonista.


Término acuñado por Sergio Perazzo para designar un rol que tiene origen en el plano de la fantasía, sin estar necesariamente ligado a la transferencia (como un rol imaginario conservado) (Ver Conserva cultural) pero no obligatoriamente actuado en el escenario psicodramático (locus de los roles psicodramáticos). Esta categoría de rol permite un juego de fantasía más fluido y espontáneo, como ocurre, por ejemplo, tanto en los juegos infantiles. como en el teatro espontáneo o en los juegos psicodramáticos, porque su foco específico no es explícitamente la transferencia.


El concepto de deuteragonismo fue tomado de las ciencias dramáticas. Denota el rol que acompaña al protagonista. Señala la alianza para el logro de un fin común. Es el rol del cooperador que ayuda al protagonista a superar los obstáculos que surgen en el camino que apunta al logro del objetivo dramático.

Etimológicamente significa aquél que secunda la acción.

Al Rol Deuteragónico también se lo denomina Rol Complementario.


Se denomina de este modo al rol que está surgiendo, en un momento determinado y en un contexto determinado y que, hasta ese momento, solo se había percibo por su latencia.

Un rol puede emerger evolutivamente en el contexto de la vida (la concepción por ejemplo, instituye en la maternidad y en la paternidad) en el contexto de lo social (la primera entrevista, instituye como paciente; la primera operación de un practicante constituye a un cirujano) o, en el contexto psicodramático. El arte del psicodrama consiste en ofrecer constantemente coordenadas espaciotemporales para favorecer reactualizaciones y reestructuraciones, para que las potencialidades busquen su cauce.

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