Son los roles (contraroles y roles complementarios) que aparecen en el escenario dramático cuando se explora este contexto en el nivel de la vincularidad social.


Se denomina de este modo al rol heterónomo (Ver) que surge como una simple propuesta hacia el complementario o el oponente y deja al otro la libertad de responder al estímulo o de rehuir su invitación. Como es evidente es necesario una evolucionada adecuación del rol y su crecimiento solidario, para que estos roles puedan ser jugados con tal libertad en la matriz social (Ver Roles promotores).


[EXPAND ROL TEMIDO]
La Antropología Vincular visualiza el temor, en su “dialéctica integrativa de unidad de opuestos”, como el complementario del “Encantamiento”; siendo esta dialéctica lo motivacional profundo (Ver hambre de actos, hambre de transformación) de todo movimiento vincular libre y creador. Para dar un ejemplo, no habría motivación en tirarse alegremente por la pendiente en ski, si no fuéramos empujados por la dialéctica del temor y el encantamiento. Ahora bien, cuando se es tocado (desde la profundidad) por la culpa, el temor se trastoca en miedo y el encanto en fascinación … y en esto reside lo patológico.

Todo rol que, en su emerger, no esté caldeado por el miedo y la fascinación y por ende no se halle frenado patológicamente se moverá naturalmente en la dialéctica del temor y del encantamiento. Esta dialéctica es transparente (generalmente), en nuestras habituales experiencias ante lo desconocido (esas vivencias tan llenas de encanto y de temor, con las que solemos enfrentarnos a lo nuevo).

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